El país ya está oficialmente en fenómeno de El Niño. Y según las últimas actualizaciones del IDEAM, no es uno cualquiera: podría convertirse en uno de los más intensos desde 1950. Si usted trabaja la tierra, esto no es una noticia más del clima — es información que debería estar guiando sus decisiones de manejo de suelo ahora mismo, no cuando ya esté en medio de la sequía.

Lo que dice el IDEAM
De acuerdo con las actualizaciones más recientes del instituto, las condiciones de El Niño continúan presentes tanto en la atmósfera como en el océano Pacífico ecuatorial, con probabilidades superiores al 97% de persistencia hasta el primer trimestre de 2027. Es decir, no hablamos de un evento pasajero: el fenómeno ya inició y se proyecta que se mantenga durante todo el segundo semestre de 2026 y los primeros meses de 2027.
Sobre la intensidad, las proyecciones más recientes son contundentes: existe una probabilidad del 81% de que el fenómeno alcance una intensidad «muy fuerte» durante octubre, noviembre y diciembre de 2026, lo cual lo ubicaría potencialmente entre los eventos El Niño de mayor magnitud observados desde 1950.
En términos de lluvias, el propio IDEAM ya lo advirtió en su informe de predicción climática: el diagnóstico de la NOAA y los modelos climáticos indican presencia de condiciones de El Niño, con posible fortalecimiento hacia finales de 2026 e inicios de 2027, y para Colombia esto favorece una señal de precipitación por debajo de lo normal durante el segundo semestre, especialmente en las regiones Caribe y Andina, y en el Archipiélago de San Andrés y Providencia.

Qué significa esto para su suelo
Aquí es donde muchos productores cometen el mismo error año tras año: esperar a que «pase la sequía» para tomar decisiones sobre el suelo. El problema es que las enmiendas como la cal agrícola, la cal dolomita o la roca fosfórica no actúan por sí solas — dependen de la humedad del suelo para disolverse y reaccionar químicamente. Si usted aplica cal en plena sequía, el producto simplemente queda inactivo, esperando agua que puede tardar meses en llegar.
Esto tiene una implicación directa: el momento de aplicar la enmienda no es cuando ya está lloviendo, sino antes. La cal necesita entre 4 y 12 semanas de reacción una vez hay humedad suficiente en el suelo. Si usted espera a que empiecen las lluvias para aplicar, está perdiendo ese tiempo de reacción justo cuando más necesita que el suelo esté listo para la siembra.
Las regiones más expuestas
Según el IDEAM, las regiones más expuestas a los efectos del fenómeno serían la Pacífica, la Andina y el Caribe, con una reducción progresiva del caudal de ríos y quebradas, y una caída en los niveles de embalses y reservorios. Si su finca está en alguna de estas zonas, la ventana de aplicación de enmiendas antes del regreso de las lluvias es todavía más crítica, porque el período seco puede prolongarse más de lo habitual.
El punto clave: prepararse no es esperar
El fenómeno de El Niño no se puede evitar, pero sí se puede planear alrededor de él. La decisión inteligente no es «aplicar la enmienda cuando ya haya agua», sino tener el suelo corregido y listo antes de que vuelvan las lluvias, para que en el momento en que caiga la primera precipitación importante, la reacción química ya pueda arrancar sin perder tiempo.
Si quiere empezar por conocer el estado real de su suelo antes de tomar cualquier decisión, el primer paso siempre es el mismo: un análisis de suelo actualizado. Ese es el punto de partida para saber qué enmienda necesita, cuánta cantidad, y en qué momento exacto debería aplicarla.

